viernes, 30 de marzo de 2012

El error de Ryle

René Descartes presentaba su tesis, considerada como dualista, en la sexta meditación de sus Meditaciones Metafísicas. El dualismo cartesiano, a grandes rasgos, se basa en la distinción entre res extensa y res cogitans, es decir, es una distinción entre cuerpo y mente.

Descartes concibe mente y cuerpo de manera separada, dado que afirma que el sujeto puede pensar que es sin cuerpo. Se puede concebir clara y distintamente el entendimiento del cuerpo, dado que pertenecen a categorías diferentes: por una parte, la res cogitans, por otra, la res extensa, las cuales no necesitan la una de la otra para darse. Este es, a grandísimos rasgos, el dualismo cartesiano. Los matices de esta teoría los expondré cuando haga la crítica a Ryle.

Ryle es conductista lógico, lo que quiere decir que no cree en el acceso privilegiado a los estados mentales que se derivarían de la teoría cartesiana, sino que opina que la mente se da de manera pública, en los estados disposicionales del sujeto, y que es algo observable. Su crítica al dualismo cartesiano se da en su obra El concepto de lo mental, y gira en torno al problema de cómo se podría conectar cuerpo y mente dentro de la teoría cartesiana, y que no hay buenas razones para creer que existen otras mentes además de la propia, dado que los estados mentales que se le atribuyan a los demás sujetos serán de manera exclusivamente inferencial con respecto a la acción y no corroborables.

El error de Ryle se da en lo que él considera el dogma del fantasma en la máquina, en referencia a la creencia que atribuye a Descartes acerca de que hay una mente a modo de fantasma que mueve el cuerpo. Para argumentar esto tenemos que recordar lo que afirma Descartes casi al final de la sexta meditación:

no sólo estoy en mi cuerpo como un piloto en su navío, sino que estoy tan íntimamente unido y como mezclado con él, que es como si formásemos una sola cosa. 
Descartes es dualista, pero no de facto: es decir, hay tal cosa como una mente y un cuerpo ontológicamente separables, pero en la realidad ambas cosas no se dan separadas. Físicamente se dan unidas casi por necesidad, porque la mente ha de interpretar las señales corporales. Luego no se da tal cosa como un fantasma en una máquina, tal y como afirmara Ryle, si se atiende a este párrafo.

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